Pon tus deseos delante del Señor

Pon tus deseos delante del Señor
Pon tus deseos delante del Señor Salmos 38:9
Señor, delante de ti están todos mis deseos, Y mi suspiro no te es oculto. Lucas 22:14-15
Cuando era la hora, se sentó a la mesa, y con él los apóstoles.

Y les dijo: !!Cuánto he deseado comer con vosotros esta pascua antes que padezca!
¿Quién no ha deseado algo en la vida? ¿Quién nunca ha tenido un propósito? Todos en un momento determinado en nuestra existencia hemos soñado, esperado algo. Todos llevamos grandes deseos en el alma. Cosas que deseamos ver.

David no fue la excepción. "Señor delante de ti están todos mis deseos". Eso es lo que va a marcar la diferencia eso es lo que va ha hacer algo en esa persona. Es delante de quién están sus deseos. A quién se los da a conocer. Lo que marca la diferencia es cuando nos comunicamos con Dios.

Proverbios 13:12/ 19 dice: "la esperanza que se demora es tormento del corazón. Pero aquel deseo cumplido es vida". Cuando nos dice que la esperanza demorada, es tormento para el corazón, nos da a entender que cuando pasan los años y no vemos lo que le hemos pedido al Señor empieza a haber un dolor en el alma, tristeza y tormento. Y es ahí donde le preguntamos al Señor: ¿Cuándo será que lo vas a hacer, cuándo será que tú me vas a levantar? ¿Cuándo será que tu harás algo por nosotros? Parece que todo está oscuro y estancado. Y le decimos al Señor, ¿Cuándo será que me vas a sacar de esta situación, cuándo me vas a incluir en tus planes y propósitos?

Por eso el Salmos 42:11 dice: ¿Por qué te abates, oh alma mía, Y por qué te turbas dentro de mí? Espera en Dios; porque aún he de alabarle, Salvación mía y Dios mío. El lo decía porque no estaba viendo lo que deseaba, estaba viendo como que todo iba tornándose más oscuro y es allí donde su alma empieza a abatirse. Abatir, es perder la esperanza, quedar sin fuerza, sin ánimo.Y David dice: "¿por qué has perdido la esperanza, la ilusión, alma mía?". ¿Por qué te abates dentro de mí? en ese mismo salmo encontramos la respuesta. Y le dice a su alma: "no te atormentes no te angusties, Espera en Dios". Aunque te sientas por el suelo, aunque estés sin ánimo y esperanza, hay uno que está en el cielo atento a tu situación.

Eso es sacrificar alabanza a Dios, es bueno alabarle cuando todo va bien, pero Dios aprecia más la alabanza que se da en medio de la prueba, del dolor. Es ahí donde tenemos que decirle al enemigo: "Aunque esté aquí y me sienta sin fuerzas, yo voy a la bar a Dios". Y como dice Job 13:15 He aquí, aunque él me matare, en él esperaré;No obstante, defenderé delante de él mis caminos, Es esperando en Dios cuando las cosas van a cambiar en nuestra vida. En el salmo 40:17 dice: "Aunque afligido yo y necesitado, Jehová pensará en mí". Posiblemente hemos sentido que nadie piensa en nosotros, que a nadie le interesa nuestra soledad. Nadie se acuerda de mi, y si se acuerdan es para sacar provecho de mi. Pero el Señor nos dice: "aunque estés necesitado, aunque estés solo, yo no te he olvidado, no te he dejado solo".

Por eso dice la palabra: "en nuestro abatimiento se acordó de nosotros". "Cumplirá Jehová el deseo de los que le temen" Promesa de Dios para el que ha aprendido a poner sus deseos delante de él es lo que nosotros llevamos en el alma, no es importante que lo conozca ningún hombre, la diferencia la marca en que lo conozca el Dios que nos creó que nos hizo y nos formó. En Jeremías 29:11 Dios le hace una promesa al pueblo de Israel; El Señor le dice: "yo se los pensamientos que tengo a cerca de vosotros, pensamientos de paz y no de mal, para daros lo que esperáis". Dios le da esta promesa al pueblo de Israel y el pueblo se encontraba iniciando los 70 años de cautiverio en Babilonia, era un pueblo desesperado, alejado de sus seres queridos, Solo veían, grillos, cadenas, azotes. Habían perdido la esperanza a tal punto que en el libro de Lamentaciones 5:20 encontramos estas palabras: "¿Por qué te has olvidado completamente de nosotros?" Ellos se encontraban en medio de una desesperanza, habían pensado que ya Dios no estaba con ellos, pensaban que no les quedaba más que mirar las cadenas sobre ellos. Por eso le dicen al Señor, ¿por qué nos has abandonado tan largo tiempo?.

Pero estaban equivocados pensando que Dios se había olvidado de Ellos. Dios nunca se olvidará de su pueblo, de sus hijos, de los que le aman. El Señor ha dicho:Isaias 49:14-16 "aunque la madre se olvidare del hijo de su vientre, aunque ella olvidare yo no me voy a olvidar de ti". El Señor nos dice: "mira yo te tengo esculpido en la palma de mi mano; escondido en el hueco de mi costado". El pueblo pensaba que Dios no estaba con ellos. Pero llama la atención la misericordia de Dios que es en medio de la aflicción que él sale al encuentro de su pueblo, con una palabra de ánimo, aliento y fortaleza. Es que cuando nosotros necesitamos a Dios es cuando más se acercará a nosotros. Es que cuando el enemigo te dice que has perdido todo con Dios por las fallas y los errores, es ahí donde aparece la voz de Dios nos dice: "Aunque tú hayas sido infiel yo permanezco fiel. Aunque muchos se hayan hecho a un lado yo no te he abandonado, no te he desechado".

Un gran hombre de Dios dijo: "Dios nos habla en voz baja en nuestras alegrías, nos habla en voz normal en nuestras conciencias y nos grita en nuestros dolores". El nos grita en el dolor porque es tal la abrumación de la prueba que no escuchamos a Dios".

Aunque parezca que no está con nosotros, que no sucede nada con nosotros, no es así. Siempre está la mano del Señor en nosotros, trabajando y guiando nuestra vida.

John Wesley cuando estaba a punto de morir, reunió a su familia y les dijo: "lo mejor es que Dios está con nosotros". Nada hay mejor en el mundo que contar con la ayuda de Dios. Cuando creamos que no vale la pena seguir en la vida cristiana, que nadie reconoce nuestro trabajo, es en esos momentos donde Dios llegará a nuestras vidas con palabras de ánimo. En Ezequiel 1:1 estando yo en medio de los cautivos, junto al rio Quebar, los cielos se abrieron y vi visiones de Dios. Ezequiel no estaba en el mejor de los momentos, pero en ese momento fue cuando los cielos se abrieron, esos cielos que eran como de bronce.

Hay momentos que hemos pensado hacer grandes cosas para Dios, pero somos sacudidos por grandes vendavales de crítica, de desánimo, tanto de afuera como de adentro, pero hay que mirar a Dios cuando se abran los cielos, no mirar a ningún hombre.

Una mujer de Dios dijo: "Las cosas que más nos enseñan, son las cosas que más nos duelen en el alma".

Muchas veces no queremos pasar por el yunque, por el molino. Los grandes hombres y mujeres de Dios, han sido hombres y mujeres procesados, han sido molidos, a través del menosprecio, la crítica, la enfermedad. Dios hace con nosotros lo que se hace con el grano de trigo, para que aprendamos a agachar la cabeza, a ser humildes, aprender a descender, e incluso permitir que otros pasen por arriba. El grano de trigo debe ser molido, triturado, hecho polvo, para después poder ser de bendición y de alimento a muchos. La perla se forma del sufrimiento; la ostra es un ser vivo, al cual cuando entra en ella un grano de arena, le causa un gran dolor, entonces la ostra segrega un liquido llamado nácar, cubriendo con éste el grano de arena y así formando la perla. Algo que causó dolor esta luego en el palacio de los reyes. Así como la ostra cubre el grano de arena que tanto dolor le causa, nosotros debemos cubrir nuestro dolor y aflicciones con la presencia de Dios, dándole gracias a Dios por el aguijón, 2 Corintios 12:7-10 llegando a ser luego una joya delante del Señor.

Dios todo lo canaliza para que tengamos todo lo que deseamos, pero para poder ver lo que deseamos, debemos poner de nuestra parte. Él no quiere que miremos al resto, no quiere que miremos al de al lado, debemos mirar hacia adentro, lo que el Señor está haciendo en nosotros. Cuando Dios quiere levantar a alguien Dios va a abrir puertas donde no las hay, sendas donde no hay. Un siervo del Señor dijo: "Si se te cierra una puerta, no te quedes mirándola, porque puedes perder de vista las muchas que se te van a abrir".

Cuando se cierra una puerta no pelees con nadie, no contiendas, no te defiendas, solo abandónate en los brazos de Dios, y Dios peleará por ti, Él levantara tu cabeza.

Si queremos que Dios haga algo con nosotros, necesitamos recibir una visión celestial. No importan los que estén a tus lados, porque si hay deseo Dios te sacará de en medio de los cautivos. Dios no nos salvó para ser cautivos. El quetzal, un ave de Guatemala, es un ave que nació para ser libre, es un ave que al ser tomada de prisionera, a los cuatro minutos de ser encerrada, muere de tristeza. Dios nos ha salvado para que seamos libres, para sentir su libertad, por eso Dios necesita corazones libres para darles una visión; la visión es ver por el Espirito lo que no se percibe por los ojos físicos, esa visión trasciende el tiempo y se centra en el futuro. Cuando hay esa visión, esa visión se convierte en nuestro objetivo. Todos somos producto de una visión que Dios tuvo de nosotros, antes de nacer, el nos diseñó en su corazón, por eso dice la Palabra: "En tu libro estaban escritas todas aquellas cosas que fueron creadas sin faltar una de ellas". Salmos 139:16

1 Corintios 2:9
Antes bien, como está escrito: Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, Ni han subido en corazón de hombre ,Son las que Dios ha preparado para los que le aman.

Dios es experto en tener la visión del futuro, "él ve cosa que ojo de hombre no ha visto". Aunque nadie veía nada de bueno en nosotros, el plan de Dios era en contra del concepto humano, porque Dios tiene la visión del futuro. Lavisiónve en lo ordinario algo extraordinario. Dios tiene una visión con nosotros, y en esa visión están nuestros deseos.

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